Insoportable como sostener con las manos desnudas el ocaso
me quema la cabeza y su nombre no me deja pensar
quizás el de ella, quizás el de otra
dulce
femenina
siempre, siempre en velo
o cruelmente ausente.
para que fingirme completo
si no escapo a la estúpida necesidad
¿cuánto más hace falta?
no alcanzan los éxitos del pasado
para afrontar los desafíos de hoy
que quizás mañana se alquimen en éxitos
o quizás los pierda en mi indiferencia
Es lo mismo, dicho esta.
Y en medio de trillada mundanidad de pena
me azota la cordura
resiste,
vomita tenacidad, resilencia
me marca con los dientes
tajos en mi debilidad
me pone también de pie
me pone los huevos de bufanda
y me suelta mal parado
aguantando con impulso, orgullo, testosterona
hasta la próxima
efímera, inmaterial
lagrima de mi inconsciente.
martes, 4 de octubre de 2011
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